El día del ingreso, el paciente llega a la clínica, completa los trámites administrativos, se prepara en su habitación y pasa al quirófano para el lavado genital (scrub) y la intervención quirúrgica.
En el postoperatorio inmediato, el pene se mantiene en erección con un drenaje escrotal activo (20–30 ml de suero al día) para prevenir la retracción peneana (pérdida aproximada de 1 cm), así como hematomas y sangrado. El catéter vesical se retira a las 24 horas.
El paciente es dado de alta con ropa holgada, manteniendo reposo en cama durante 5–6 días, y debe enviar fotografías del drenaje cada 12 horas por WhatsApp al cirujano para su control.
El tratamiento incluye antibióticos orales o inyectables y analgésicos leves (paracetamol o ibuprofeno). La tensión eréctil puede causar leve molestia a los 3–4 días, pero es esencial para asegurar una cicatrización correcta y resultados óptimos.
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