Tras el implante de una prótesis peneana, el glande —estructura independiente de los cuerpos cavernosos— puede presentar diferentes variaciones según el perfil del paciente y el contexto clínico:
Post-prostatectomía: debido a una vascularización reducida, el glande puede aparecer más blando, aunque sigue siendo funcional. La sensibilidad se conserva y puede mejorarse con cremas vasodilatadoras o con inhibidores de la PDE5 (tadalafilo 5 mg diario).
Causa vascular: en pacientes con buena perfusión sanguínea, se observa un excelente llenado y aumento del glande durante la excitación sexual.
Anatómica – “Floppy glans”: se presenta como una hipermovilidad del glande por un cuerpo cavernoso distal corto. Puede corregirse mediante glanduloplastia o inyección de ácido hialurónico, logrando una consistencia armónica.
Técnica – “Efecto Concord”: ocurre cuando los cilindros están mal posicionados y no rellenan completamente la parte distal del cuerpo cavernoso, generando un glande sin soporte. La corrección requiere un reimplante o ajuste quirúrgico.
La resonancia magnética de los cuerpos cavernosos (RMN) permite distinguir entre causas anatómicas, técnicas o vasculares para definir el tratamiento más adecuado.